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«Aquí no hubo irregularidades, se trata de un plan de encubrimiento», aseguró Emilio Mrad, querellante del juicio Lebbos

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Emilio Mrad, abogado querellante en el juicio por el homicidio de Paulina Lebbos y su posterior encubrimiento, habló con la prensa sobre las declaraciones del testigo Daniel Corach, Director del Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, quien analizó los resultados de las pericias realizadas en 2013 sobre muestras de pelos y uñas en el Laboratorio San Martín, en Buenos Aires.

Sobre este punto, el especialista en genética hizo hincapié en el pésimo estado de conservación de las muestras de pelos y uñas que se enviaron al laboratorio en 2013. Corach aseguró que las muestras no sólo estaban mal conservadas, sino que además habían sido contaminadas, lo que hizo imposible alcanzar resultados concluyentes sobre los perfiles genéticos que se buscaban.

En la audiencia del día miércoles testificó la doctora Stella Maris Jaureguiberry, bioquímica, perito y Jefa del Departamento Forense de la Policía de Buenos Aires. En la misma línea que Corach, la perito aseguró que los protocolos indican que se debe respetar una cadena de custodia para controlar y garantizar que las muestras lleguen al laboratorio en óptimas condiciones. De forma categórica, Jaureguiberry afirmó que en este caso no sólo no se respetó la cadena de custodia, sino que además la Policía Científica de Tucumán no realizó el estudio morfológico ni el químico sobre las muestras que se enviaron a Buenos Aires. «Hicimos un trabajo al divino botón, porque ni siquiera sabíamos si los pelos eran de humanos o de animales. Se hizo un gasto de tiempo y recursos sobre muestras mal conservadas y contaminadas con hogos», sentenció la bioquímica durante su testimonio.

«El testimonio del doctor Corach confirma lo que nosotros veníamos sosteniendo desde el primer día, no sólo de este juicio, sino desde el momento en el que el ex fiscal Carlos Albaca quiso hacer esta prueba pericial. Nosotros sabíamos que el material no tenía la cadena de custodia que corresponde. Por eso, advertimos en su momento que las muestras podían haber sido adulteradas. Corach fue contundente», dijo Emilio Mrad durante un cuarto intermedio de la audiencia del jueves, mientras declaraba Corach.

En 2013, cuando el entonces fiscal Carlos Albaca ordenó que se realizaran los estudios sobre las muestras de pelos y uñas en el laboratorio de Buenos Aires, el querellante había objetado las muestras al advertir el mal estado de conservación de las mismas.  «Yo tuve la oportunidad de ver los sobres que contenían esas muestras de pelos e impugné las pericias de los isopados realizados a Gabriel Alperovich, a César Soto (ex pareja de Paulina) y a Jorge Jiménez (amigo de Soto y de Paulina) por el mal estado de conservación, por la falta de firmas, porque no había testigos», indicó.

El abogado que representa a Alberto Lebbos no tiene dudas que todo lo que se realizó en el marco de la investigación de la causa, desde la falsificación de actas en la policía hasta la manipulación y contaminación de muestras que podrían haber sido fundamentales para esclarecer el homicidio, forman parte de un plan de encubrimiento perfectamente orquestado por el poder político y policial. «Aquí hay un gran plan de encubrimiento llevado adelante por personal de la cúpula policial y del personal político de José Alperovich. Durante mucho tiempo la gente y la prensa hablaba de irregularidades en la investigación. Nosotros venimos sosteniendo desde el año 2006 que no se trató de irregularidades, sino de un plan de encubrimiento que constituye un hecho ilícito. Todo esto es responsabilidad del Jefe y Subjefe de policía y del Secretario de Seguridad Ciudadana, que estuvieron en el lugar del hallazgo del cuerpo de Paulina y debieron controlar que los procedimientos se realicen de la forma correcta», fustigó.

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