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Un joven habría sido torturado cuatro horas en una comisaría de Orán

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Facundo Patrece recibió una golpiza por parte de varios policías a la salida de un boliche y luego habría sido torturado en la comisaría. 

La violencia está enquistada en nuestra sociedad y si aquellos que deben evitarla -los policías- se comportan como una “patota” o actúan fuera de la ley esa violencia se transforman automáticamente en apremios ilegales. 

Facundo Patrece, de 32 años, dueño de varias farmacias en el Norte provincia y de una empresa constructora en Salta, y que está radicado en Orán, salió a divertirse a un boliche de esa ciudad. La noche de esparcimiento de un momento a otro se transformó en una madrugada de terror.

Todo comenzó cuando dentro del boliche unos jóvenes comenzaron a agredir y a bardear a la novia (embarazada de 6 meses) de Patrece con epítetos fuera de lugar e irreproducible. Primero para evitar cualquier problema intentó hace oídos sordos a las agresiones. Se alejó del lugar donde se encontraban los jóvenes. Estos lejos de calmarse, siguieron con los ataques verbales. 

Cansado, Facundo Patrece los invitó a pelear fuera del boliche. Todos salieron. “Nos agarramos a piñas hasta que intervino la policía. Yo les expliqué qué había ocurrido. Ellos me pidieron que los acompañe hasta la Comisaría 20. Les dije que estaba golpeado y me llevaron hasta el hospital. Me atendieron y el médico comprobó que no tenía ninguna lesión de la pelea. Cuando salimos, uno de los policías me puso las esposas, me tiró dentro de la caja de la camioneta, comenzó a pegarme. Me pusieron sus botas en la nuca y no dejaban de agredirme”, delató Patrece a El Tribuno.

El joven de 32 años, quien es el gerente de varias farmacias en Orán, Pichanal e Hipólito Yrigoyen, señaló que “me llevaron a los golpes hasta la Comisaría y continuaron con las agresiones. No solo física, sino también insultaban a mi madre y a mi novia. Decían las barbaridades que les harían si yo no firmaba una declaración de que no había pasado nada. Claro que me negué a hacerlo. Esto los puso aún mucho más violentos”.

El relato de Patrece continuó. “Cómo no podían conseguir lo que ellos querían me torturaron durante 4 horas y me pusieron en un calabozo”. El joven sufre del Síndrome de Tourette (se caracteriza por muchos tics motores) le pidió a los oficiales que le alcancen un vaso de agua porque se sentía muy mal, que debía tomar su medicación para la afección que lo aqueja. No le dieron importancia pese a la súplica de Patrece. 

“Antes de subir al patrullero recibí dos piñas, patadas con los botines, me pusieron la rodilla en el cuello, y me dieron dos culatazos en el hemisferio derecho de la nuca por no querer firmar lo que ellos pretendían, que no me habían agredido, que los golpes era de la pelea con los muchachos que habían insultado a mi novia. Yo me rehusé cada vez que me lo pedía, y ellos me ajustaban más las esposas como modo de tortura. A eso agregale que no me dejaron hacer una llamadas a mi abogado. Quedé con una tos constante por los golpes, fiebre y dolor de cabeza durante los primeros 5 días”, fue el crudo relato Facundo Patrece.

Cuando vieron que el joven estaba cada vez peor de salud, entonces decidieron dejarlo ir. “Como me vieron bastante mal de salud, abrieron la celda y me dejaron ir sin que firme ningún papel. Ellos querían que yo rubrique que los golpes que tenía no habían sido por la agresión de ellos. Cuando salí me fui directo hacia la el hospital donde el médico constató las agresiones, los hematomas por las patadas y las piñas que me dieron. Tengo todo el historial, tanto del hospital público como privado. Voy a iniciar acciones legales contra estos policías”.

Facundo Patrece se encuentra ahora en Salta donde contactó a un abogado que llevará adelante la causa. “Esto no es la dictadura. Estuve cinco días muy mal, con fiebre de hasta 40 grados, con todo el cuerpo dolorido. Me torturaron sin ningún tipo de razón. Lo que me pasó fue de terror y que no le debería pasar a nadie. Yo soy un tipo trabajador, soy dueño de seis farmacias junto a mi madre y hermano (Santa Rosa Group), de una empresa constructora, manejo más de 70 empleados. Soy responsable, sólo me defendí de unos vagos que me no pararon de agredir a mi novia con epítetos ofensivos”, finalizó Facundo Patrece.

Fuente: El Tribuno de Salta 

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