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Que fue el Rodrigazo del que tanto hablan los economistas

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Las perspectivas económicas para el fin del 2021 y 2022 no son nada positivas y los economistas en todos los medios hablan de devaluación y hasta nombran alguna maniobra similar al “Rodrigazo” ocurrido durante el gobierno de Isabel Perón en el 75.

El Rodrigazo fue un «plan de ajuste» anunciado el 4 de junio de 1975, por el ministro de Economía de Argentina, Celestino Rodrigo, durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón y la gestión del por entonces hombre fuerte del gobierno peronista, José López Rega.

Con el argumento de eliminar la «distorsión» de los precios relativos, Rodrigo impulsó una serie de medidas de shock, que incluyeron una fuerte devaluación del peso, aumento de los servicios públicos, transporte y combustibles de hasta el 180%, y topes a los aumentos salariales acordados en las negociaciones colectivas, con el fin de retrasar considerablemente los salarios reales.

Las medidas dispararon la inflación, que pasó del 24% en 1974 al 182% en 1975, dando inicio a una década y media de tasas de inflación superiores al cincuenta por ciento anual. Se produjo el desabastecimiento de gran cantidad de productos esenciales, entre ellos alimentos, combustibles y otros insumos para transporte.

Los antecedentes son muy parecidos a los que está pasando ahora y es por eso que los economistas se animan a hacer semejante comparación.

El Rodrigazo vuelve a la memoria y el miedo se despierta, sobre todo para el próximo año si es que el Gobierno descongela ciertos precios que se vienen atrasando (como el dólar oficial, las tarifas públicas, las naftas y los precios máximos de alimentos), señala El Cronista y cita notas a diversos economistas sobre el tema.

Tobías Pejkovich Balbiani, economista en Facimex Valores Research, explicó que se volvió a hablar del Rodrigazo porque la economía acumula una serie de desequilibrios similares a los de esa época. Especialmente «en materia de precios relativos, tipos de cambio múltiples y un elevado financiamiento monetario del déficit fiscal». Empero, aclaró, es crucial tener en cuenta que «la magnitud de los desequilibrios que llevaron al Rodrigazo era muy superior a la actual».

«La brecha cambiaria había llegado a superar el 300%, el tipo de cambio real acumulaba una apreciación cercana al 50% en los tres años previos y el déficit primario venía mostrando una tendencia al alza llegando al 6,5% del PBI en 1974», pormenorizó en diálogo con este medio.

«Hoy la situación es muy diferente», insistió Pejkovich, ya que el tipo de cambio no luce excesivamente atrasado, la brecha cambiaria se ubica en torno al 110% y el déficit primario cerraría el año en 3,0-3,5% del PBI con perspectivas de cierta mejora fiscal hacia adelante, en el marco de un acuerdo con el FMI. Sumado a esto, complementó, la crisis del petróleo en 1973 y la situación institucional en Argentina configuraban un contexto internacional y local muy diferente al actual.

«No hay margen para transitar un sendero de profundización de los desequilibrios económicos», subrayó el economista, al tiempo que sentenció: «Frente a esta realidad, será clave avanzar en las negociaciones con el FMI, donde un buen acuerdo podría ayudar a contener el desanclaje de expectativas en caso de que se plantee un escenario que combine una mayor prudencia fiscal, un menor financiamiento monetario y cierta acumulación de reservas».

A través de un informe publicado el 22 de octubre pasado, Fernando Marull, economista de FMyA, marcó las similitudes y diferencias de la actualidad en Argentina con la previa del Rodrigazo.

SIMILITUDES ENTRE 2021 Y 1974:
Atrasos de precios, salarios y tarifas.
Cepo y brecha cambiaria.
Déficit fiscal alto y financiado con emisión monetaria.
Política: un Gobierno con bajo apoyo popular (2021: 30%).
DIFERENCIAS ENTRE 2021 Y 1974:
Dólar oficial: en 1975, menor atraso cambiario y mayor brecha (340%).
Tarifas y naftas: 1975, menor atrasos (Luz y Gas +170%; Naftas: +40%). Son 10 puntos de inflación.
Salarios: en 2021 lograron acompañar la inflación; y los sindicatos están «alineados».
Contexto internacional y commodities (soja: u$s 440).

Con las crisis recurrentes que tiene Argentina, «es muy difícil afirmar que esta vez no va a ocurrir», reconoció Marull, y lamentó: «Las chances siempre están». Si bien Argentina sigue vulnerable, «los niveles de atrasos de 2021 lucen más manejables que los previos a 1975 -indicó-. En parte, gracias al ajuste de precios relativos ocurrido entre 2015 a 2019 (tarifas, dólar)». Otra forma mirarlo, detalló, es que en la previa del Rodrigazo la inflación bajó fuerte, de 62% a 24%, antes de saltar por el aire; mientras que en 2021 se aceleró a 50%, desde 36% en 2020.

Según precisó, las chances de un Rodrigazo en 2022 serán mayores si el ministro de Economía, Martín Guzmán, da un «giro ortodoxo» buscando corregir los atrasos ajustando tarifas y devalúa el dólar oficial 50%; si «los sindicatos y los gobernadores le quitan el apoyo al Gobierno del FdT y hay huelgas recurrentes» y si «el contexto internacional empeora notablemente, Brasil entra en recesión y la soja se cae de u$s 200».

«Puede pasar, pero tienen que alinearse varios planetas», esbozó el economista de FMyA. Y resumió: «En concreto, en 2022 habría espacio para ‘gradualismo’, asumiendo esto como dólar y tarifas corriendo igual a la inflación; bajar el déficit fiscal a 2.0% PBI y con acuerdo con el FMI. Seguir atrasando precios o corregir desequilibrios con shock sin apoyo, puede ser un salto al vacío».

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