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San Miguel de Tucumán

Dengue: el Gobierno tomó una importante decisión ante la falta de repelente

El objetivo es agilizar el ingreso de los repelentes importados exceptuando estos productos de la intervención de la Anmat, buscando así que bajen los precios en medio de la epidemia de dengue.

El Gobierno de la Nación suspendió por 30 días la intervención de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) en la importación de repelente para mosquitos. Esto en el marco de la epidemia de dengue, la caída de la oferta frente a la demanda y con el objetivo de agilizar el mercado y que bajen los precios al consumidor.

Con una epidemia que ya suma más de 180 mil casos confirmados de dengue en la Argentina, el Gobierno resolvió habilitar la importación de repelente para mosquitos. De esta manera, la Anmat no intervendrá en los productos importados de este tipo, se en aerosol, crema, spray o gel, tanto para importadores como para compras particulares mediante servicios puerta a puerta.

La medida va en línea con la posición ideológica del Gobierno frente a la administración de la economía, evitando así una intervención directa sobre el mercado con controles de precio. Al mismo tiempo sirve como una respuesta, aunque tardía, a la comunidad que reclama una mayor acción estatal en materia de prevención en plena epidemia de dengue.

Los mecanismos para el ingreso de repelente para mosquitos requieren, normalmente, la aprobación por parte de la Anmat, lo que muchas veces retrasa la disponibilidad del producto. Aunque los procedimientos se realizan por razones de seguridad sanitaria, el Gobierno evaluó que es más urgente abordar la epidemia de dengue, algo que podrá juzgarse con los resultados de esta medida.

La política del Gobierno de no intervención directa en el mercado motivo a esta desregulación, a la espera de una baja de la oferta frente a la creciente demanda de repelente. Esto responde a las ideas liberales que priman en la administración nacional, las cuales llevan como bandera el concepto de «Mano invisible» acuñado por Adam Smith en el siglo XVIII.

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