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San Martín de Tucumán se prende en la pelea por el ascenso de la Primera Nacional

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Los triunfos generan confianza, renovación y contribuyen al crecimiento continuo de un equipo. San Martín logró su tercera victoria consecutiva y cuenta con un puntaje perfecto bajo la dirección de Pablo Frontini. Sin embargo, en este momento, eso no parece ser lo más relevante, aunque suene extraño decirlo.

Cada partido que pasa, el equipo del “santo” juega mejor, muestra nuevas habilidades y consolida lo que ha ido mejorando desde la llegada del nuevo entrenador. Por eso, los fanáticos despidieron a los jugadores con una ovación y los espectadores terminaron con las palmas rojas de tanto aplaudir a Frontini mientras se dirigía hacia el túnel.

Deportivo Morón llegó con cuatro victorias consecutivas y en esos partidos no había recibido goles. Sin embargo, San Martín resolvió el juego en un abrir y cerrar de ojos, casi sin esfuerzo. Si no anotó más goles fue porque en la segunda mitad (cuando ya tenían un jugador más por la expulsión de Agustín Gómez) ya no era necesario hacerlo.

Antes del final de la primera mitad, el partido estaba prácticamente decidido gracias a Emanuel Dening. Esa es su mejor arma, porque “Manolo” hace todo bien. Se encuentra en el lugar correcto como delantero (así marcó el 1-0 después de un centro preciso de Agustín Colazo) y además tiene astucia para generar situaciones (cuando sintió el agarre de Pablo Calderón, forcejeó y se metió en el área mostrando el penal que luego se convirtió en el 2-0).

No obstante, lo más destacado de San Martín es que está revelando una identidad propia. La idea del entrenador se refleja en el campo de juego, los jugadores están convencidos de lo que su DT les pide y ejecutan casi todo de forma excepcional.

El equipo del “santo” se caracteriza por ser intenso, eléctrico, solidario y compacto. Adelanta a sus defensores y mantiene sus líneas juntas, impidiendo que el rival tenga espacios para crear o filtrar pases. Asfixia al oponente e intenta recuperar rápidamente el balón lejos de Darío Sand. Ese es uno de los secretos por los cuales el arquero acumula 274 minutos sin recibir goles.

Además, cuando San Martín recupera el balón, ataca ferozmente a los rivales. Así fue como creó el primer gol y también obtuvo el penal.

Ayer, el equipo aprovechó las bandas en todas las jugadas, atrajo a los laterales hacia los pasillos internos y desplazó a los volantes hacia los extremos. De esta manera, logró una superioridad numérica en el ataque y evitó que los defensores rivales tuvieran referencias claras. Lo hizo de manera efectiva y con rapidez, lo que causó muchos problemas al “gallito”, que se sintió superado y recurrió al juego brusco.

Otro aspecto destacable es que Frontini realiza cambios en el equipo sin que la estructura se resienta. Una vez más, los cambios tuvieron un buen rendimiento.

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