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¿Un grito de justicia ahogado por el odio?

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El domingo pasado mataron a Nahuel «Kato» Zerrizuela para robarle, pero no le quitaron sus pertenencias, lo que  levantó la sospecha de que se trate de un crimen de odio.

Domingo 19 de diciembre de 2021. Nahuel «Kato» Zerrizuela, de 34 años, salió a andar en bicicleta por la Ruta 331. Mientras transitaba entre Aguilares y Los Sarmientos (Río Chico), tomó un camino vecinal que desemboca en un arroyo. Según contó María, prima de Nahuel, el joven se acercó al agua para refrescarse y aparecieron dos hombres con actitud sospechosa. «Kato» intentó defender sus pertenencias y recibió una paliza casi mortal. Los presuntos ladrones escaparon luego del ataque, pero lo llamativo es que no le robaron la bicicleta, ni la billetera ni la mochila que llevaba. 

La víctima tenía lesiones en el rostro y en la zona abdominal, por lo que lo trasladaron hasta el Hospital de Aguilares. Allí, recibió atención médica y le dieron el alta. Sin embargo, su prima explicó: «a las pocas horas empezó con muchos dolores. Los papás, que son personas mayores, fueron a buscar a una pariente enfermera y ella se encargó de que volviera al hospital». 

Cuando regresó al centro médico de Aguilares, lo derivaron al Hospital Regional de Concepción. En ese lugar, le hicieron un diagnóstico por imágenes, el cual reveló que tenía una grave lesión en el brazo. Entonces, le realizaron una intervención quirúrgica de urgencia, pero «Kato» no resistió y perdió la vida durante la operación. El trágico desenlace sucedió al día siguiente de la golpiza, el lunes 20 de diciembre de esta semana. 

Investigación del caso 

El fiscal Enrique Rojas, titular de la Unidad Fiscal de Delitos Contra la Propiedad del Centro Judicial Concepción, investiga el caso. Es importante destacar que Nahuel «Kato» Zerrizuela era un joven visible y orgullosamente homosexual, además de ser otra víctima de la inseguridad. Este dato es relevante al tener en cuenta que los presuntos ladrones lo atacaron y no le robaron nada después. 

Las primeras noticias acerca del caso no decían nada respecto a su orientación sexual, que era parte clave de su identidad. Esta negación o falta de atención sobre este punto suele suceder en varios casos de víctimas gays y lesbianas. A veces, porque se sigue vinculando la orientación sexual con lo estrictamente íntimo y no con la identidad de la persona. 

Cabe destacar que ser visiblemente gay sigue siendo motivo de múltiples violencias, las cuales pueden llevar a la muerte. Y, cuando eso sucede, deben considerarse como crímenes de odio que, en Argentina, son un tipo penal establecido en la ley 26.791, artículo 80, inciso 4. Esta norma considera al prejuicio u odio hacia la orientación sexual, identidad de género o expresión de género de la víctima como agravante de homicidio.

En Tucumán, existen muchas causas judiciales cuyas víctimas forman parte del colectivo LGBTI y pocas veces son analizadas con perspectiva de género. La  identidad de las víctimas es negada durante todo el proceso, en algunas ocasiones por pedido explícito de la familia y, en otras, por inoperancia de los agentes policiales. Es imprescindible que el poder judicial tenga en cuenta la perspectiva de género para indagar todas las líneas posibles de investigación.

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