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MANZUR Y SUS ADULONES NO QUERÍAN DAR LA LAPICERA DEL EJECUTIVO A OSVALDO JALDO

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POR RUBEN RODO

Finalmente, se concretó el traspaso del poder. Después de seis meses Manzur y Jaldo volvieron a verse, en un encuentro tenso. El gobernador entregó los símbolos del mando a las apuradas, a su archienemigo, antes de su partida a Buenos Aires a hacerse cargo como jefe del Gabinete de Ministros. El vicegobernador, a ojo de buen cubero, se quedó con la mitad más grande. Es la resultante que evalúa cualquier político al observar con detenimiento el acuerdo al que llegaron los dos caciques del peronismo vernáculo. Por manda constitucional, el tranqueño es el sucesor natural del jefe de PE cualquiera fuera el motivo de su ausencia temporal.

Ante la cerrada intransigencia de Jaldo de oír los cantos de sirena del gobierno nacional, para abandonar la provincia, ofreciéndole una vocalía en el Banco de la Nación, Manzur no tuvo otra alternativa que negociar su permanencia al frente del PE. ¿Qué es lo que obtuvo? La presidencia de la Legislatura, ocupada hasta ayer por Jaldo, para uno de sus hombres del palo. De ahora en más, comandará la titularidad de esa rama del Estado, Sergio «??la Burra»? Mansilla, un fiel palafrenero, a quien controlará a distancia.

Su misión central en el Parlamento será conseguir los votos necesarios «??dos tercios sobre 49 miembros- para habilitar la necesidad de la reforma constitucional, única vía por la cual Manzur tiene la posibilidad del tercer mandato consecutivo, hoy vedado por la Carta Magna. No será tarea sencilla. Ricardo Bussi cuenta con seis votos y Jaldo con 12, más algunos de la vecindad. Por lo tanto, Mansilla está obligado a buscar en otras canteras las unidades de las que carece.  

Manzur tuvo fecha de partida, pero no de regreso a Tucumán. Si bien para él es un alto honor participar del gabinete de su amigo Alberto, él no quería abandonar el pago chico porque su adversario se hará una fiesta. Ahora con los fierros en la mano, Jaldo hasta pueda revertir la adversidad de las primarias. El cambio de mando en la cima poco y nada cambió entre ellos. Los dos siguen obsesionados por la manija y se pelean por una provincia en llamas, al borde de la bancarrota.

Hoy, Manzur deberá tragarse su propia pócima nada dulce ni grata. Bajo su conducción la Asamblea Reformadora aprobó la cláusula que determina para el vicegobernador la posibilidad de disputar la gobernación, después de haber cumplido ocho años como vicegobernador. Esta canonjía está vedada para el jefe del PE.

Manzur ni sus seguidores quiere ver a Jaldo con la doble lapicera de la jefatura de Gobierno y de la Legislatura. Presumen «??no sin razón- que tiene despejado el camino hacia la gobernación en propiedad, en 2023. Utilizará como ya lo hace hoy sin ningún rubor ni prurito los recursos del Estado en su propio beneficio para ocupar el sillón de Lucas Córdoba. Manzur tiene que buscar un heredero. ¿Pablo Yedlin? Quizás.

 Así sucedió con la reforma constitucional de 2006, presidida justamente por Manzur. Resultó un traje a medida para Alperovich, otorgándosele un tercer mandato ilegítimo, ilegal e inconstitucional. Para satisfacer los caprichos dictatoriales del entonces mandamás se eliminó el primer período. Fue un caso insólito: en Tucumán se hizo desaparecer el tiempo. Se determinó, alegremente, contrario a derecho, que el mandato inicial no tenía validez jurídica. Propio de republiqueta bananera. De esta barbaridad fue responsable el peronismo, bajo el barniz de una supuesta legalidad. Jaldo se encontró con lo que tanto ambicionaba. A no dudar, no desaprovechará esta oportunidad, única e irrepetible

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