Buscanos en las redes

columnas

Solo el 1% de barrios pobres disponen de agua potable

Publicado

el

Comparte esta nota

El acceso al agua segura, pura y no contaminada, para los pueblos del mundo, es uno de los derechos humanos irrenunciables, como la libertad. Sin embargo, todavía hoy, en pleno Siglo XXI, cuando el hombre se apresta a llegar a Marte, todavía hay comunidades que no disponen de ese líquido elemento en condiciones aptas para el ser humano. Es el trise caso de Tucumán. La Fundación León acaba de dar a conocer un informe lacerante y doloroso sobre la carencia de agua potable en que vive buena parte de la población en el que fuera, años ha, el Jardín de la República, hoy convertido en una decadencia irremediable.   

Este distrito federal estuvo gobernado por el peronismo, desde que Juan Perón accediera al poder, en 1946, hasta hoy, a excepción de los interregnos militares que interrumpieron la vida institucional y la dictadura de Antonio Domingo Bussi. Nunca el partido de Perón con sus distintas vertientes e «??ismos»? solucionó el drama de la pobreza, y el de la falta de agua potable en los sectores marginales. Al contrario, la incrementó a porcentajes espantosos, como ahora con el 42.6%.

Tampoco dio solución a la falta de agua potable. Aunque la frase es remanida y gastada, hoy tiene más vigencia que nunca: el peronismo, mal que le pese, fue -y es- una fábrica de pobres, a los que mantiene como rehenes. Se ve cotidianamente en la televisión a ejércitos de marginados por la historia, mendigando un plan social para poder comer un mendrugo. De una vivienda digna y cloacas ni hablar.

De las provincias del Noroeste, Tucumán supera en pobreza a la Nación con un índice del 43,5%. Para avergonzarse como país que puede producir alimentos para 400 millones de almas. Y ahí se inserta que únicamente el 1% de los barrios vulnerables tiene agua potable. El gobernador Manzur en vez de andar a los tironeos con el tambero Jaldo por la silla más preciada, pudo haberse preocupado por dotar de agua potable a ese cordón de miseria que envuelve a la Capital. Eso sí, gasta ingentes sumas del erario en el autoelogio y en vanagloriarse de sí mismo, como si su administración fuera una maravilla. Por el contrario, es un desastre y él lo sabe.

Está a punto de caer el régimen especial para la producción de etanol, a partir de la caña de azúcar (la vieja alconafta en tiempos del gobernador Domato, que él mismo desactivó por la sequía y las heladas en una zafra). Ese fue un gran error histórico, cuando el porcentaje de alcohol en las naftas era del 15% y se había impuesto en doce provincias. Para Tucumán, es una cuestión de vida o muerte económica mantener activo el plan de elaboración de etanol. Pero a Manzur pareciera importarle muy poco. De este asunto central no habla con su amigo el Presidente. Es más, cuando se trató en Diputados este tema de tanto interés para la provincia, los representantes del oficialismo brillaron por su ausencia, respondiendo a Máximo Kirchner, y no al interés de Tucumán.         

Copyright © 2021 - Quediario.com.ar

A %d blogueros les gusta esto: