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Tiene 92 años, está casi ciego hace albañilería y el comisionado comunal de Rumi Punco le falta el respeto por completo

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Esta afirmación pertenece a Vanina Arias, nieta de Jacobo Pío Arias, quien cumplirá 93 años el 5 de mayo venidero. En dialogo con Qué Diario la joven se refirió a la situación de su abuelo «??Tiene cataratas en un ojo y está casi ciego del otro. El comisionado comunal de Rumi Punco, Sandro Gramajo le prometió construirle un baño hace más de un año pero no cumplió nada»?.

Pero la salud de don Jacobo no concluye en unas cataratas «??Padece arritmia cardíaca por la obstrucción de una arteria que se está cerrando. Por este tema, está recibiendo tratamiento. Sumado a que hace un par de meses trabajando en la construcción de un baño para la casa se golpeó el pie y de esa herida todavía no se puede curar»?.

La joven confiesa que la situación la superó «En un momento de impotencia y bronca decidí publicar en las redes sociales, porque mi abuelo de un ojo ve muy poco y del otro está tuerto. Se debe operar de la vista, y la verdad es que somos una familia de escasos recursos, pero a pesar de eso nos las ingeniamos para tratar de solventar los estudios que se le viene realizando a mi abuelo».

Para la familia es muy complejo costear los costos de la salud de su abuelo «Uno de mis hermanos tiene un pequeño sueldo y nos ayuda a solventar, pero lamentablemente los gastos nos están superando. Viendo que nuestra situación es muy agobiante, decidimos recurrir al comisionado comunal del Rumi Punco, Sandro Gramajo. Le pedimos dos veces para ir hasta Concepción, donde atienden a mi abuelo, cada viaje representa $2000, sin contar lo que significa algún gasto extra por estudios que deben pagarse de manera particular».

Los vaivenes del delegado y su esposa los terminaron por agotar, comenta Arias «En principio Patricia Veliz, esposa de Sandro Gramajo se comprometió en acercarnos el dinero para efectuar el viaje. Me pidió que la llame o le mande mensaje, pero no respondió ni llamados y tampoco los mensajes. Tuvimos que pedir dinero prestado para poder asistir a la consulta, allí nos encontramos con otro inconveniente, había cambiado el médico de cabecera, por lo que tuvimos que pagar la consulta de manera particular».

Para Arias la falta de respeto no tiene limites «Al día siguiente fui a PAMI para hacer el reclamo y me crucé con la señora Veliz, quien me ignoró por no completo. No saludó, ni me miró, para ensayar al menos una disculpa por el compromiso que había asumido, que no pudo, que le surgió un imprevisto, pero nada de eso ocurrió. Hecho que se repitió en jornadas posteriores».

A pesar de los antecedentes de promesa, siguieron creyendo, y nuevamente fueron burlados dice Vanina Arias «Pero esto no termina ahí, a la semana siguiente debíamos volver a consulta, mi abuelo habló con Gramajo y este se comprometió a brindar su ayuda para el traslado pero tampoco cumplió. No es la primera vez que le promete algo a mi abuelo y no cumple. Hace un año le dijo que le iba a construir el baño, tengo una foto ese día, pero nunca aparecieron los albañiles. Mi abuelo se cansó de ir a la comuna, pero nunca cumplió».

Don Toribio hizo un ultimo intento para conseguir ayuda «Ayer fuimos por última vez, no solo no nos atendió sino que mandó a terceros a hacerlo y realmente el trato fue muy malo, mi abuelo le pidió dos palabras nada más y Salió la señora Veliz a decir que no podían recibirnos porque debían viajar. Entraron, no salieron más y nos tuvimos que ir. Mi abuelo es una persona que está a punto cumplir 93 años, vive al frente de la casa del comisionado, nada le cuesta cruzarse, pero está visto que su comunidad no le interesa».

Vanina visiblemente indignada y con la impotencia del caso concluye. «No podemos seguir mendigando, por una cuestión de dignidad»    

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