Buscanos en las redes

columnas

Manzur, sin la re-rere y Jaldo, sin la gobernación

Publicado

el

Comparte esta nota

El enfrentamiento en las entrañas del peronismo vernáculo desató la furia de los vientos y obliga tempranamente a la feligresía peronista, que mira azorada la pelea, a tomar posiciones de un lado u otro de los contendientes: el gobernador o el vice. No están en juego ideas -como podrá suponerse-, ni principios ni valores. La pelea es por el trono de una provincia cruzada por un pauperismo que entristece y una inseguridad con la muerte cotidiana por violencia, sin que la administración peronista haga nada eficiente por detenerla.

No es lo único, si se mira la comarca con un poco más de detenimiento: es un distrito abandonado a la mano de Dios, que vive, mes a mes, con la mano tendida hacia la generosidad del Presidente que ayuda a pagar los sueldos a los estatales. Es lo único que le importa al mandatario, al parecer. Tucumán está al borde de perder lo poco que consiguió con el bioetanol que producen sus fábricas azucareras. Pese al reclamo unánime de los sectores interesados, nada se ha resuelto y se vive en la incertidumbre.  

Sería un golpe mortal para la economía tucumana por la falta de ingresos que se dejaría de percibir. En los estertores de la última dictadura, Tucumán había logrado imponer el uso de la alconafta (es lo mismo que el bioetanol) en 14 provincias con un corte del 15% del combustible vegetal en las naftas- Es un no contaminante. Hoy, con mucho remar, gracias a Mauricio Macri, se consiguió el agregado del 12% del alcohol anhidro. Para Manzur pareciera no tener ninguna importancia. Sí le interesa exhibirse con el Presidente, en Catamarca, de la mano de Sergio Mansilla, jefe del bloque Lealtad Peronista, como una demostración de fuerza ante su enemigo interno.

La rivalidad entre Osvaldo Jaldo y Juan Manzur, no es de ahora. Es añeja como los vinos, disimulada por la hipocresía y el cinismo de uno y de otro, con buenos modales y mínima educación, y nada más. Explotó por un asunto nimio, sin importancia política como es el cargo del ombudsman.

El tambero tranqueño venía cebado y avanzaba, sin vallas de ningún tipo, utilizando el presupuesto parlamentario para su campaña personal. Lo sigue haciendo como si fuera un ministro del Ejecutivo. Viola abiertamente lay, pero ningún fiscal se anima a actuar. Ganados por el pánico, todos miran al sótano y se hacen los distraídos. 

El jefe del califato subtropical no ofrecía resistencia. Dejaba hacer a su compañero de fórmula, hasta que despertó de su somnolencia provinciana y comenzó a revolear el rebenque sin piedad ni miramientos. Jaldo le quitó un cargo irrelevante, creyendo que era un triunfo. Sin medir las consecuencias y la respuesta del inquilino de la Casa de Gobierno. Tuvo los efectos de un bumerán. Todo explotó por los aires en el PJ.

Al hacer cuentas finales, el millonario tambero se encontró que la vaca que tenía atada se le escapó. Inconcebible para un hombre como él, con años de política encima. En el canje obligado se quedó con un cuatro de copas, pero perdió a 11 de sus laderos. Con estos contaba para cerrarle el paso a la anhelada Reforma Constitucional de Manzur, como paso previo al salto a la tercera elección consecutiva. Manzur acaba de chuparle a Julio Silman -un aliado de Jaldo-, quien galopaba a la par de José Alperovich, hoy un cadáver político de quien todos huyen. La bancada oficialista hoy suma 12 legisladores.

En una reunión con sus conmilitones, les dijo sin filtros: «??Aquí se acabó la joda y el que manda en el peronismo soy yo»?, notificándolo a su enemigo interno, por sí todavía no se haya enterado. La pelea no tiene vuelta atrás. Manzur sabe que la reelección se esfumó, pero también sabe que le quitó la potencial gobernación al tambero. Para éste fue el último tren. La encarnizada pelea que se dio en la Legislatura, replicará en la conducción del PJ. El califa no admitirá el doble comando tampoco ahí. Ya comenzó a desmantelarle el rancho a Jaldo en todo el territorio, comenzando por los concejos deliberantes y siguiendo por las comunas rurales. Que Jaldo se olvide de la gobernación con la que soñaba. Comenzó a ser una mancha venenosa de la cual todos toman distancia.

Copyright © 2021 - Quediario.com.ar

A %d blogueros les gusta esto: