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Alberto: ¿tercero en discordia en el divorcio Manzur-Jaldo?

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Este año los tucumanos deberán elegir tres senadores nacionales (dos por la mayoría, uno por la minoría) y cuatro diputados nacionales. El «??divorcio»? entre el gobernador Juan Manzur y el vice, Osvaldo Jaldo, cerró la posibilidad de conformar una lista consensuada en el Partido Justicialista. Este es uno de los coletazos a nivel nacional que implicó la pelea.

Este martes el conflicto hizo rodar la cabeza de Marcelo Caponio, quien ayer presentó su renuncia como como subsecretario de la Unidad Belgrano-Norte Grande, que depende del ministro de Obras Públicas de la Nación, Gabriel Katopodis. Su hermano, el legislador Tulio Caponio, votó con el vicegobernador el lunes.

Por esto, desde el Gobierno Nacional ya han mostrado su preocupación por la aparición de este frente de conflicto. De todas formas, desde antes de la votación, ya se habían pronunciado por un rotundo apoyo a Manzur.

Tanto Alberto Fernández como Cristina Kirchner enviaron nítidas señales de apoyo a Manzur luego de que el gobernador no pudiera torcer la voluntad de su vice, que le ganó la pelea mano a mano en la Legislatura tucumana para designar al Defensor del Pueblo de la provincia.

Ayer, Sabina Frederic e incluso al jefe de bloque del Frente de Todos en la Legislatura porteña, Claudio Ferreño, del albertismo puro vinieron a Tucumán, para sacarse fotos con Manzur. El gobernador es quien conserva la mejor relación con la Rosada, y colocó a Sandra Tirado en el lugar que dejó Carla Vizzotti.

Por su parte, el ministro del Interior, Eduardo «Wado» de Pedro, recibió el lunes a Manzur en su despacho y le mandó un mensaje directo a Jaldo. «No es momento de anteponer intereses personales, sino de atender los problemas de la gente», indicó Wado en un claro mensaje a Jaldo.

El gobernador ha apostado siempre a su «??buena relación»? con Nación, algo que convirtió a la provincia en la más beneficiada por los fondos nacionales, así el mandatario pudo atravesar sin sobresaltos financieros toda la pandemia cuando Tucumán ya venía de una fuerte crisis desde antes de 2019.

Pero eso que aparecía a los ojos de Manzur y su gabinete un gran beneficio, provocó que el mandatario y sus ministros descuidaran el frente local. Esa fue uno de las grandes excusas del jaldismo, cuando empezó su embestida mediática a través del legislador Javier Morof. «??No sirve tanto estar en Buenos Aires consiguiendo cosas, si el pueblo de Tucumán está enojado»? tiene que recorrer los barrios»?, advirtió el jaldista una semana antes de la ruptura.

Y es que esta cuestión, la de la mirada siempre puesta en Buenos Aires, no ha sido menor en el desenlace. Sin duda la construcción política de Manzur en la provincia era endeble. Su preferencia por la relación con Alberto, terminó por minar los cimientos del «??matrimonio local»? como lo demuestra el presente.

Como cualquier tercero en discordia, Alberto fue siempre más condescendiente con Manzur de lo que fue Jaldo y sus legisladores. El Presidente miró a un costado ante cualquier escándalo en Tucumán como, por ejemplo, el a
Jaldo, por su parte, desde hace tiempo ha sido una suerte de «??esposa descuidada»? que se dedicó exclusivamente a los hijos, a los que se encargó de poner de su parte ante un eventual divorcio, que finalmente se consumó.

Los hijos de Jaldo son los legisladores, muchos concejales del interior y, a través de ellos, también los punteros y quienes manejan la mayor parte del territorio. Pero además Jaldo tiene asegurados los millonarios fondos de la legislatura, de incógnitos destinos. Esa es la batalla que ahora se desata: el control de los hijos. Como en cualquier divorcio, la guerra será despiadada para lograr «??el amor»? de los hijos, ese que no se compra»? ¿O sí?

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