Buscanos en las redes

Sociedad

¿Por qué vamos a los cementerios para recordar?

Publicado

el

Comparte esta nota

Hay muchas formas de tener cerca a los muertos, como si sus restos nos interpelaran. Los cementerios son los más conocidos. Solemos peregrinar hacia ellos para los aniversarios o para algún día simbólico. Yo, al menos una vez por año, lo hago. Pero cuando lo pienso me pregunto sobre el sentido de esa visita. ¿Creo realmente que lo que quedó del cuerpo es mi mamá o mi papá?

No, no lo creo. Y sin embargo me hace bien ir. No sé qué significa hacer correctamente el duelo pero algo percibo como cierto. Se hace el duelo cuando uno puede incorporar esa muerte a la vida. No quebrarse ni deprimirse sino sentir tristeza por la pérdida pero también reconocer la alegría por todo lo vivido. Ese sentimiento mixto -continuar pero a la vez tener memoria, recordar- es la base de mantenerse enteros, existencialmente sanos.

Hace unos meses falleció un tío muy querido en Barcelona. Mi tía y mis primos decidieron cremar el cuerpo. Las cenizas, dentro de una urna biodegradable, se fueron diluyendo dentro de una fuente en un cementerio local (un proceso que tarda algunas horas). Y el nombre de mi tío fue inscripto en esa fuente. Está el suyo y el de muchísimo otros. Las familias -yo mismo visité el lugar en un viaje que hice luego- van allá porque esa fue la escenografía significativa del adiós. No importa que los restos ya no estén ahí.

Lo que importa, sea en los cementerios tradicionales o en los que desarrollaron formas contemporáneas, es el clima íntimo, de encuentro con aquel que fue y que aún es dentro nuestro. Por eso los cementerios tienen una función que trasciende los restos: se convierten en el rincón al que se va a sentir, a pensar, a evaluar, a dialogar de alguna manera. A embeberse de pasado para sentirse más fuerte para el futuro.

¿Puede hacerse esa labor en otro lugar? Desde ya que sí. Pero tiene que ver con el duelo: es un espacio donde nos permitimos despojarnos y sentir diferente a como lo hacemos a unas cuadras de distancia. Porque en lo cotidiano cuesta vivir atado al pasado, pero de tanto en tanto necesitamos esa bocanada de historia que se traduce en presente.

Copyright © 2021 - Quediario.com.ar

A %d blogueros les gusta esto: