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Una historia de película: cómo se destapó el caso de los sobornos para ingresar a las universidades

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A principios de marzo de este año, el procurador federal Andrew Lelling del Estado de Massachusetts reveló una investigación que sacudiría al mundo. A lo largo de Estados Unidos, padres, funcionarios educativos y docentes participaban de un mecanismo fraudulento que permitía a decenas de jóvenes ingresar a las más prestigiosas universidades.

Harvard, Yale, Georgetown y Stanford son algunas de las once instituciones involucradas. La causa abarca a 50 personas, entre ellas, famosas como Felicity Huffman y Lori Loughlin.

Poco se conocía sobre el origen del escándalo hasta hace poco, cuando un nombre clave salió a la luz: Morrie Tobin, el hombre que reveló el secreto. Esta es su historia.

En abril de 2018, agentes federales irrumpieron en la mansión de Tobin -ubicada en una zona exclusiva de Los Ángeles-, en busca de registros financieros. El ejecutivo estaba siendo investigado por vender a precios inflados las acciones de empresas que secretamente manejaba. Enfrentaba años de prisión y una multa millonaria.

Morrie Tobin aceptó su responsabilidad, pero sabía que solo podía reducir su pena a cambio de información. Llamó a los fiscales federales y les ofreció algo que no esperaban: no quería hablar de su fraude a inversores… sino sobre el desconocido fraude de las admisiones universitarias, del cual se había beneficiado.

En 2017, Tobin había conocido a un entrenador femenino de Yale que le ofreció el ingreso de su hija a la institución a cambio de sobornos. El coach se llamaba Rudy Meredith y pidió seis cifras -distribuidas en cuotas mensuales- para que la joven fuera designada como jugadora del equipo universitario de fútbol.

Una nueva investigación se ponía en marcha. El financista comenzó a trabajar con las autoridades y, través cámaras y grabadores, registró sus conversaciones con Meredith. Un día este mencionó a William «Rick» Singer, un consultor de admisiones que actuaba como el cerebro de una red ilícita de administradores y entrenadores.

Al cabo de unos meses, los oficiales del FBI hicieron un nuevo trato. Esta vez con Singer, que aceptó su culpabilidad y los ayudó a llegar a otros implicados. En menos de un año, los detalles del escándalo aparecían en todos los medios.

Pero, ¿qué pasó con Tobin? En febrero de 2019, sin mucho revuelo, también se declaró culpable en un tribunal de Boston, pero por la causa original: fraude de valores y un cargo de conspiración derivado de la estafa con acciones. Le esperan hasta 10 años en la cárcel (aunque espera recibir 8, debido a su «cooperación» con la Justicia). También tendrá que pagar una multa de US$ 4 millones, una cifra modesta en relación a su patrimonio.

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