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El profesor del Pellegrini acusado de hostigamiento digital: «Yo me equivoqué, fui imprudente, pero no soy un monstruo»

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Lo primero que se ve es a un hombre común y anónimo, shockeado, confundido, no entendiendo por qué está en el centro de la escena. Profesor de Biología en el Colegio Carlos Pellegrini, y también en otros dos establecimientos, Renato Rístori afirma que cometió un error y una imprudencia.

El docente, que llevá 35 años ejerciendo en el Pellegrini, fue separado preventivamente por las autoridades del colegio al ser denunciado por hostigar a una alumna con un meme basado en un episodio de la serie Los Simpson que tenía la leyenda «mi moto alpina derrapante», que en lenguaje inclusivo con la letra «e» se traduce en «me mete el pene de repente, y la foto de esa alumna que Rístori asegura no haber identificado. El profesor, que está a punto de jubilarse, acompañó esa imagen con la frase «Basta de feminazis».

Lo acusan de haber armado el meme, pero él lo niega y afirma que sólo republicó un archivo que recibió. «Cometí un error, lo admito, pero creo que luego se exageró más de la cuenta. Estoy pagando mi imprudencia, tengo a mi mujer que no aguanta más la mediatización del caso y me quiere echar de casa -sonríe apesadumbrado- y mi hijo que me puteó por meterme en cuestiones tecnológicas que no sé manejar», expresa Rístori, visiblemente desmejorado, cuya inesperada exposición y linchamiento en los medios le produjeron -según dice- angustia, insomnio y un incipiente ataque de pánico. «No puedo dormir, estoy empastillado, y cuando logro conciliar el sueño, me despierto sobresaltado, estresado».

-¿Por qué decís que fue un error?

-Primero, porque pensé que yo enviaba esa imagen a mi grupo de amigos. Y segundo, por no haber visto la imagen, en realidad la vi borrosa, de esa chica, que fue estudiante mía.

-¿No pudiste identificar a tu alumna en la foto?

-Fue alumna mía hace tres o cuatro años y en el impulso no me di cuenta de que era ella. Cuando me dicen que mi envío se había viralizado, advertí el error y lo borré. Pero el daño estaba hecho para ella y, también, para mí. Desde hace cuatro días que los medios me están linchando, pero yo no soy ningún monstruo, me están demonizando. Pero bueno, aquí estoy, dando la cara luego de haberme metido solito en este quilombo.

Apenado. «Es muy triste terminar la carrera así. Yo me estoy por jubilar y la verdad que es injusto, más allá de que yo me metí solito en este berenjenal».
Foto: Juano Tesone

-¿Qué vas a hacer ahora?

-Yo quisiera juntarme con la chica y con su mamá (que fue quien hizo la denuncia ante el Ministerio Público Fiscal). Además, con N (la alumna es menor y se reserva su identidad) no tengo nada en contra, al contrario, la considero una persona diez puntos en todo, como alumna y como persona. Por otra parte, soy una persona incapaz de hacer algo así técnica y éticamente.

-Entonces, ¿por qué más de 500 padres y 200 alumnos se plegaron contra vos?

-Creo que soy un caso ejemplificador, quizás un chivo expiatorio, no sé… Soy una persona con muchos años en el Pellegrini, pero que piensa muy distinto a la mayoría de los que están allí: colegas, padres y algunos alumnos. Yo estaba en el ojo de la tormenta… No importa qué se diga, sino quién lo diga.

-¿Estás marcado ideológicamente?

-Puede ser. Yo estoy en contra del aborto y cuando se lo expresé a mi alumnado casi me matan. Me insultaron y estuvieron a punto de agredirme, y no pude fundamentar por qué estoy en contra, y yo no soy un extremista. Me sorprende el elevado grado de intolerancia que hay en los adolescentes.

-¿Creés que te jugó en contra esta forma de pensar?

-Sí, sobre todo en esa acusación que hay contra de mí de misógino. Tengo amigas de hace 40 años, estoy casado, mi mujer está a favor del aborto y así convivimos, lo más bien, cada uno dando su fundamento.

-Se te ve, se te escucha dolido. ¿Cuánto hay de realidad, cuánto de coaching estratégico?

-Es que estoy muy apenado, yo me encuentro en el final de mi carrera, me está por salir la jubilación el 30 de marzo, y una trayectoria sin manchas, con 35 años en el colegio Pellegrini se echa a perder en un abrir y cerrar de ojos. Es muy triste jubilarse así y también injusto, más allá de que yo me haya metido en este berenjenal.

-De tu investidura de profesor, ¿no te pusiste en el nivel de la alumna?

-Es que lo que puse no era para ella.

-¿Por qué pusiste «Basta de feminazis»?

-Fue una manera de desahogo contra esas mujeres que, en una marcha, queman una iglesia, hacen caca en la Catedral o rompen las veredas. ¿Entendés? Se desfigura el valor de esa marcha. El término abarca a esas personas que desvirtúan la lucha de las mujeres por sus derechos.

-Pero, puntualmente, ¿hubo algún disparador para que escribieras eso?

-Me mandaron por las redes una imagen de una chica que tenía en su panza un dibujo de un útero y un feto en el piso, desagradable, de mal gusto y, bueno, actué impulsivamente…

-No como un profesor de experiencia.

-Exactamente, me faltaron esos segundos para pensar y reflexionar.

Rístori, arrepentido. «Reaccioné impulsicamente, me faltó la reflexión que debe tener un profesor».

-A partir de este caso, aparecieron otras denuncias hacia tu figura: misógino, xenófobo, burlón…

-Son mentiras, no hay fundamentos. Por otra parte, llevo más de treinta años trabajando allí, inconvenientes hay en todos los trabajos, ¿o vos no los tenés?

-¿Mentiras de alumnos?

-Sí, de alumnos y de adultos también. Mienten, sacan de contexto, inventan… Me han acusado de sacar fotos a una alumna. No es cierto. Lo que yo hice fue decirle a una alumna que le iba a sacar una foto para que sus padres vean como se comporta. Pero nunca saqué ninguna foto, fue una llamada de atención. Igual fui acusado por la alumna y la tutora, de mi edad, y a quien conozco hace veinte años.

-Sos un profesor de la vieja guardia. ¿Te sentís incómodo con las nuevas generaciones de docentes?

-Puede ser, pero me adapto, no soy un profesor polémico ni conflictivo. Nunca viví una situación como ésta en casi 40 años. Algo quiere decir, ¿no? Siento que hoy los profesores vivimos una situación de vulnerabilidad e indefensión, más en colegios como el Pellegrini.

-Además de en el Pellegrini, ejercés en los colegios Los Robles y San Tarsicio. ¿Notás diferencias entre alumnos de los diferentes establecimientos?

-Sí, claro. En Los Robles y en el San Tarsicio tienen códigos diferentes, no le buscan el pelo al huevo. En el Pellegrini puedo estar diciendo una broma como por ejemplo: «No sigan la dieta de Adán y Eva», y un alumno me dice: «No se puede impartir religión acá». Era claramente un chiste.

La charla con Renato Rístori es en la oficina céntrica de su abogado, Christian Aníbal Saragusti, que afirmó que la causa «tiene apenas seis fojas. Está recién en investigación y cuenta con la denuncia de la madre de la alumna. Rístori irá a declarar cuando lo cite la fiscalía».

-¿Qué sucedería si se te declaran culpable?

-Acataré lo que sea. La peor condena, igual, es la que estoy viviendo ahora. Me siento culpable por lo que está viviendo mi familia, lo que me pase a mí será irrisorio comparado con esto.

-¿Cómo pensás encontrar a tu mujer? 

-Ojalá que esté más tranquila, pero ella se niega a que dé notas. No quiere, no entiende que necesito aclarar los tantos. Espero que no me pida el divorcio.

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