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Inédita misión de la NASA: una sonda tratará de volver a la Tierra con muestras de un asteroide

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Tras dos años de marcha silenciosa por el yermo estelar, la sonda Orígenes, Interpretación espectral, Identificación de recursos, Explorador de seguridad y control (mejor conocida como OSIRIS-REx) de la NASA, alcanzará su meta este lunes 3. Se trata de Bennu, un asteroide primitivo, rico en carbono, que podría contener los precursores químicos del origen de la vida y los océanos de nuestro planeta. La nave espacial destinará casi dos años a cartografiar sus contornos, antes de recoger una muestra de la rugosa capa superficial y regresar con ella a la Tierra en 2023.

Cuando la nave ingrese a la órbita de Bennu, -bautizado con el nombre de un ave mitológica egipcia asociada con la muerte-, será la primera vez que OSIRIS-REx opere cerca de su objetivo. Un mes atrás, la sonda, desde una distancia de 2,3 millones de kilómetros, consiguió su primera imagen borrosa del cuerpo cósmico con forma de diamante, similar a una montaña pequeña de 500 metros de diámetro. La intención es que recién en 2020 aterrice sobre su superficie, obtenga una muestra de polvo, lo encapsule y retorne a la Tierra en 2023.

Una vez que OSIRIS-REx «??cuyo costo operativo ronda los 800 millones de dólares- enlace la misma dirección que el movimiento de rotación de este cuerpo rocoso, hará un total de cinco pases sobre el polo norte, el ecuador y el polo sur a una distancia de 7 kilómetros. Durante estos trayectos trazará un mapa de la superficie, estimará su masa, documentará su composición y refinará el modelo de estado de giro.

Estas maniobras que se extenderán por 18 meses, servirán para proporcionar al equipo de la misión la experiencia de navegar próxima a un cuerpo pequeño. Además, en ese lapso, se intentará identificar nubes de polvo y gas que puedan ser fuentes de peligro para el aparato durante la ejecución del programa científico.

Bennu es uno de los asteroides más antiguos, que responde a la familia de los troyanos, conocidos por la NASA. Fue elegido entre 500 mil cuerpos del Sistema Solar. Los científicos entienden que estos asteroides bombardearon la Tierra cuando ésta era muy joven, hace miles de millones de años, sembrando la estructura para que surgiera la vida.

La sospecha es que Bennu «??que también tiene una probabilidad relativamente alta de impactar la Tierra a fines del siglo 22– contienen material que no ha cambiado desde la formación del Sistema Solar, hace más de 4,5 mil millones de años. El análisis de cualquier elemento que se encuentre en su interior, proporcionará valiosa información sobre la formación y evolución del Sistema Solar y por consiguiente, del origen de la vida en la Tierra.

Como para anticipar cualquier contratiempo, semanas atrás la nave espacial desplegó su brazo robótico, llamado Mecanismo de Adquisición de Muestras de Touch-and-Go (TAGSAM). Los ingenieros de Lockheed Martin probaron la flexión de las articulaciones y mediante la cámara SamCam, se verificó que el brazo está listo para recoger una muestra de regalito de Bennu.

El mecanismo robótico es una combinación de pala-aspiradora para tomar muestras. La nave espacial se aproximará al asteroide hasta que la pala, ubicada en el extremo del brazo mecánico, toque suavemente la superficie rocosa. La maniobra se podrá ejecutar hasta tres veces y OSIRIS-REx podría abandonar Bennu con una muestra de polvo y rocas que oscile entre 60 gramos y dos kilos. La previsión es dejarlos caer en la Tierra en una cápsula que aterrizará con ayuda de un paracaídas.

El gran desafío es la gravedad cero ya que el dispositivo podría esparcir el polvo en lugar de recolectarlo. A esto se le suma la dificultad de predecir la trayectoria exacta que tendrá Bennu en los próximos meses. Bennu es un asteroide negro mate que absorbe la luz del Sol y la expulsa en forma de calor, lo que actúa como un suave propulsor que gradualmente va modificando su trayectoria. A esta alteración en la órbita se lo conoce como el efecto Yarkovsky.

Su inmediata perseguidora

La sonda OSIRIS-REx no es la primera es intentar esta hazaña. La misión Hayabusa 2 de la agencia espacial japonesa (JAXA) ha depositado este 21 de septiembre una pequeña cápsula que contenía los dos rover en la superficie del asteroide Ryugu. Los vehículos, ambos del tamaño de una lata de galletas, no cuentan con ruedas pero se mueven saltando por el asteroide. La nave pasará cerca de un año y medio investigando al objeto espacial, que se encuentra a 290 millones de kilómetros de la Tierra, y viajará de vuelta a nuestro planeta en 2020 con muestras de su suelo.

El otro antecedente inmediato fue la sonda Rosetta, que de la mano de la Agencia Espacial Europea (ESA) logró anclar un módulo sobre un cometa.Tras diez años de viaje, concretó el histórico objetivo de su misión cuando el minilaboratorio Philae se separó de la nave y logró aterrizar en la superficie del cometa 67P/Churyumov-Geramisenko.

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