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Por primera vez en 60 años, la única fábrica de armas del país abrió sus puertas

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Por fuera lo que se ve es una puerta con rejas horizontales grises en una calle perdida de Ramos Mejía, Provincia de Buenos Aires. Muy pocos saben que allí dentro unos 110 empleados fabrican 288 armas por día, 12 por hora.

Bersa es la única fábrica argentina que produce pistolas en el país y, como en este 2018 cumple 60 años, sus dueños decidieron abrir las puertas del lugar por primera vez, para mostrar cómo una barra de aluminio aeroespacial termina en un arma de fuego.

Para ingresar no hay que utilizar trajes especiales y no existen riesgos de que un arma se dispare. Las balas no se fabrican allí y sólo se juntan en el polígono, un lugar al que acceden menos de cinco personas.

Caminar por sus pasillos delimitados por un sendero pintado de verde significa hacerlo entre moldes, correderas, empuñaduras y cañones. Distintas piezas que se irán uniendo en 28 minutos, lo que se tarda en empezar y terminar el producto. Lo que demora -por ejemplo- un capítulo de Los Simpson.

Bersa es la única fábrica argentina que produce armas y su principal fuerte está en el exterior, donde exporta a 36 países el 70% de su producción, con Estados Unidos a la cabeza del ranking. El otro 30% queda acá y se divide en dos partes: un 24% se vende al Estado (Nacional, Provincial y Municipal), a través de las áreas de seguridad correspondientes -en general, para la Policía- y el resto es para el mercado privado (civil).

Para el público en general, según cálculos de la empresa, se venden unas 18 armas por día en todo el territorio nacional, en su mayoría adquirida para tiro deportivo y todos con previa autorización para poder comprarlas. En el resto del mundo la cuenta es más llamativa: se venden 288 Bersa por día, una cada cinco minutos.

En el interior de la empresa, el centenar de operarios -en su mayoría hombres- se parecen más a artesanos que a empleados metalúrgicos: son cirujanos del acero, en el que tallan, pulen y liman cada una de las 60 piezas que tienen en promedio los 30 modelos de armas que allí se desarrollan.

El nivel de precisión es absoluto, explica el ingeniero mecánico con especialización en armamento, Ignacio Garibaldi: «??Acá se trabaja en una milésima de milímetro. Es decir un milímetro dividido mil. El detalle de perfección debe ser total»?.

La Thunder 380, BP9CC y la TPR 9 milímetros son las armas que más se fabrican. Esta última es la que utiliza la Policía Bonaerense como reglamentaria.

Por estos mismos pasillos pasó también el arma con la que se cometió el disparo fatal al fiscal federal Alberto Nisman: una Bersa Thunder calibre .22 L.R. (Long Rifle) con serial 88821.

«??Nosotros pensamos en el arma como seguridad»?, cuenta Benso Bonadimani -uno de los tres fundadores de Bersa- y sigue: «??Sabemos que muchas veces se usa para hacer daño o provocar el mal, eso es parte del uso incorrecto. Si me preguntan qué siento, respondo que no me gusta escuchar que algo que se produce acá provoca una tragedia, pero entiendo que es como el que fabrica autos. Lo hacen como medio de transporte, no para atropellar a otra persona«?.

Según datos del 2017, en nuestro país existen 1.562.332 armas registradas ante la la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC). El sitio Chequeado.com publicó un informe en el que cuenta que no existen estadísticas sobre la cantidad de armas ilegales que circulan, pero se calcula que en el mercado negro hay otro millón y medio.

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