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Esperan una orden judicial para poder los lockers de los tripulantes del ARA San Juan

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Cuarenta y cuatro cajas de preciados recuerdos para los seres queridos de los marinos del ARA San Juan. Los lockers de los submarinistas permanecen cerrados desde que el buque zarpó la mañana del 25 de octubre del año pasado desde la Base Naval de Mar del plata y ahora, tras la confirmación del hallazgo, los familiares de los marinos esperan una orden judicial que les permita recuperar los objetos que puedan estar guardados en ellos.

La decisión está en manos de la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yáñez, que había ordenado precintar los lockers y numerarlos cuando comenzó la investigación por la desaparición del submarino. Ni siquiera se tocaron cuando el 26 de enero pasado las instalaciones de la Base Naval fueron allanadas.

Los armarios están ubicados en el edificio destinado a oficiales y suboficiales y cada uno lleva el nombre del submarinista que lo tenía asignado. Algunos, con mayor antigüedad y rango, tenían más de un locker. Son armarios de casi 1,80 metro de altura y 50 centímetros de ancho, todos con cerradura.

De todos modos, aun no se sabe la fecha en que los lockers podrán ser abiertos. Fuentes judiciales explicaron a Clarín que la jueza Marta Yáñez prevé librar un exhorto a la justicia marplatense para que se proceda a la apertura de los armarios, pero el procedimiento deberá estar debidamente cuidado y seguir las instrucciones de la Justicia. 

En principio, la misma fuente contó que el procedimiento será filmado y que el contenido de cada locker será analizado. «Lo que sea de valor para la causa será secuestrado y puesto a disposición de la Justicia, y si hubiera otras cosas de valor, los familiares de los tripulantes fallecidos deberán acreditar el parentesco para recibirlas», señaló la fuente judicial.

Sus uniformes de gala, dibujos de sus hijos, medallas, cartas, fotos, enseres de trabajo, efectos privados de cada uno de los submarinistas están guardados en los armarios. Es una incógnita para las familias que pueden llegar a encontrar allí los investigadores que pueda ser útil a la causa.

Por lo pronto, algunos familiares se ilusionan con lo que puedan llegar a encontrar: «Yo solo quiero recuperar la gorra del traje de gala, tengo todo lo demás, hasta la espada; ojalá pueda tenerla pronto», espera Andrea Merelles, esposa del suboficial Ricardo Alfaro Rodríguez.

«Los chicos solían guardar libros, ropa y en algunos casos debe haber documentos que los familiares necesiten. No sé qué encontraremos, vamos a esperar que la jueza lo disponga», explicó la mamá del cabo jujeño Leandro Cisneros, Yolanda Mendiola, que insistió en el pedido de «reflote» del ARA San Juan.

Tampoco sospecha qué puede encontrar en el casillero de su esposo el suboficial primero Alberto Cipriano Sánchez, Marcela Sánchez: «El comandante le había pedido que lo llevara al traje de gala en esta navegación, por eso pienso que lo perdí. No sé que puedo encontrar», dijo. Tal vez fotos. «La fotografía era su hobbie, pero me quedaron pocas fotos porque con él se llevó en su notebook».

Jorge Villarreal, padre del teniente de navío y jefe de operaciones del ARA San Juan, Fernando Villarreal, conserva la esperanza de encontrar la espada del uniforme de gala de su hijo. «No solían llevarlas abordo -le dijo a la agencia Télam-, pero tampoco sé si la necesitaron en Ushuaia. Es algo que tengo muchas ganas de conservar como algo simbólico». Contó que su hijo solía guardar souvenirs y pequeñas réplicas de submarinos. «Me había dicho que tenía una para mí, que se la habían regalado. Realmente va a ser muy emotivo si lo podemos abrir».

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