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Pese a la balacera en la casa de Facundo Ferreira, el juez negó la detención a los policías imputados por el crimen

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Por Mariana Romero

 

El juez de Instrucción Facundo Maggio rechazó el pedido de detención de los policías Nicolas González Montes de Oca y Mauro Díaz Cáceres, imputados por el homicidio de Facundo Ferreira, el niño de 12 años que murió el 8 de marzo de un balazo policial en la nuca.

Es la segunda vez que la fiscal que investiga el hecho, Adriana Giannoni, pide la detención de los uniformados. La primera vez, tras la declaración de ambos en la causa, fue rechazada por el juez subrogante Víctor Rougés, pese a que, entre los fundamentos, figuraba la declaración de un policía que se acercó espontáneamente a Tribunales a informar que dos policías le habian ofrecido limpiarle el legajo a cambio de que él vaya a la casa de la víctima a amenazar a sus familiares y «hacer tiros». Los dos policías quedaron en libertad y continuaron con las tareas administrativas que se les asignó dentro de la fuerza tras el homicidio.

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propusieron ir a balear la casa de Facundo Ferreira

Sin embargo, un nuevo hecho de violencia empujó a la fiscal a pedir nuevamente su detención. La semana pasada, la casa de la familia del niño resultó efectivamente baleada con postas de goma por policías. Ocurrió en el marco de una discusión desatada en el barrio cuando uniformados se presentaron en la gruta donde familiares y amigos de Facundo le rendían homenaje al cumplirse cinco meses del crimen. Los vecinos comenzaron a cuestionar la presencia policial en el lugar y, de acuerdo a los testimonios, la fuerza respondió con balas de goma. La familia del niño corrió a refugiarse en su casa, ubicada a pocos metros, seguida por uniformados que hirieron a una mujer y a un niño, mataron al perro de Facundo y acribillaron la pared frontal con munición de goma.

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y atacaron a familiares de Facundo Ferreira

La fiscal sostuvo en su pedido de prisión preventiva que los policías imputados «gozan de un gran número de relaciones en el ámbito laboral policial, pudiendo ser utilizadas o valerse de ellas para intimidar, coaccionar o amedrentar a los testigos y obstaculizar el descubrimiento de la verdad». Sin embargo, el juez Maggio rechazó la solicitud.

El magistrado recibió gran cantidad de prueba contra los acusados, pero consideró que, si la fiscal pudo reunirlas, significa que la investigación no se está entorpeciendo. Respecto de los hechos de violencia registrados por la Policia contra la familia del niño, Maggio analizó que las actuaciones «se encuentran en pleno trámite, no pudiendo, por el momento, incriminar por esos hechos a los imputados». El mismo juez todavía debe resolver un pedido de prisión preventiva contra los policías, presentado por el abogado querellante en representación de la familia de la víctima, Emilio Guagnini.

El hecho

González Montes de Oca y Díaz Cáceres participaron de la persecución desatada la madrugada del 8 de marzo en la zona de El Bajo de la capital tucumana, en la que resultó muerto Facundo. De acuerdo a las actas policiales, siguieron a un grupo de personas que escapaban en motos y que efectuaron disparos contra los uniformados. Entre ellos, indicaron, iban Facundo y un amigo también menor de edad, que manejaba la moto. Los agentes, siempre de acuerdo a la versión de la fuerza, respondieron primero con postas de goma y luego con balas de plomo. Dispararon, en total, 11. Una de ellas dio en la nuca del niño, salió por su frente e hirió al otro menor.

Facundo cayó al pavimento y su amigo fue retenido por la policía. Cuando llegó la ambulancia, los policías no informaron que el niño (que yacía inconsciente en el suelo) tenía un balazo en la cabeza. De acuerdo a la declaración del médico que lo atendió, se supuso que se había tratado de un accidente de tránsito (lo encontró tirado a la par de una moto) y fue trasladado e ingresado al hospital Centro de Salud bajo esa suposición. De hecho, a los familiares del menor le dijeron que se había caído de la moto. Luego de algunas horas se supo que, en realidad, tenía un disparo mortal en el cráneo.

Los familiares de Facundo sostuvieron que el niño no disparó contra la Policía. De hecho, la prueba de barrido electrónico que se realizó en las manos del menor determinaron que no había restos de «??fulminante»? y, por lo tanto, el niño no había disparado. Además, en el arma secuestrada no se encontraron huellas digitales de nadie y, aunque se halló ADN de varias personas, ninguno era de Facundo. A uno de los policías le dio positivo el test de cocaína y marihuana. Ambos gozan de la asistencia de un abogado pagado por la fuerza y siguen prestando servicios, aunque en tareas administrativas.

 

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