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Alperovich contradijo a Lebbos, no respondió todas las preguntas y la Corte lo eximió de comparecer

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Por Mariana Romero

 

Era uno de los testimonios más esperados en el juicio por Paulina Lebbos, tras 12 años de acusaciones por el encubrimiento del crimen. La declaración del ex gobernador José Alperovich ingresó -por escrito- la semana pasada y, finalmente, esta mañana fue leída en audiencia. Pero las respuestas dejaron más incógnitas que certezas y la Corte Suprema terminó alejando las posibilidades de esclarecerlas. Hizo lugar a un planteo del Senador, que reclamó su derecho a no comparecer de manera presencial en el juicio para que le formulen preguntas aclaratorias.

Las respuestas de Alperovich a los dos cuestionarios que le enviaron fueron escuetas. La querella de Alberto Lebbos le había preguntado, por ejemplo, por qué recontrató en el Gobierno a los funcionarios sospechados del encubrimiento luego de su apartamiento de sus cargos. En todos los casos respondió lo mismo: «me resultaba útil con su presencia en el Ejecutivo». Hubo otras preguntas que no contestó, pidiendo que se le «ponga a la vista el expediente» para hacerlo. El abogado Emilio Mrad, en representación de Lebbos, reclamó que él debió consultar el expediente como puede hacerlo cualquier testigo y que el Tribunal no tiene por qué enviárselo. Solicitó que se lo intime a responder en el plazo de 24 horas.

Pero el punto más álgido de su declaración fue cuando contradijo a Alberto Lebbos. Indicó que nunca le presentó una carpeta con evidencias de que sus funcionarios estaban encubriendo el crimen, a contramano de lo que el propio padre de la víctima viene diciendo desde hace 12 años y ratificó en juicio. Por eso, el abogado representante del imputado Eduardo Di Lella, Gustavo Morales, pidió un careo entre el ex gobernador y Lebbos.

Sobre la famosa aseveración que Alperovich formuló en 2006 anunciando la pronta detención del asesino de Paulina, el senador dijo que fue producto de información que le había suministrado el entonces ministro de Seguridad, Mario López Herrera y el ex jefe de Policía, el hoy imputado Hugo Sánchez. Morales entonces pidió un careo entre el ex gobernador y Sánchez, pero el imputado se negó.

Un «error» insólito

Tras la declaración de Alperovich, el secretario de la Sala comenzó a leer la del ministro Fiscal Edmundo Jiménez. Sin embargo, el acto fue suspendido de inmediato.

El presidente del Tribunal, Dante Ibáñez, advirtió que en el escrito el jefe de Fiscales no había especificado que declaraba bajo juramento de ley (los testigos deben jurar decir verdad), por lo que su testimonio no podía ser tomado como prueba. De inmediato, se suspendió la lectura y se resolvió intimar a Jiménez a que vuelva a presentar su escrito, esta vez con la formalidad necesaria para ser incorporado al juicio.

El fallo de la Corte

El Código Procesal Penal establece que funcionarios tienen un «tratamiento especial» a la hora de ser citados a declarar como testigos en los juicios: a diferencia de los ciudadanos comunes, pueden negarse a asistir y presentar, en su lugar, un escrito. Sin embargo, el Tribunal había resuelto que, si surgían dudas sobre sus respuestas, debían comparecer de manera presencial y contestar verbalmente a las preguntas aclaratorias que se le formulen, además de someterse a careos.

Alperovich apeló esa resolución y llegó a la Corte Suprema de Justicia. El Alto Tribunal le dio la razón. En un fallo firmado por el presidente , Daniel Oscar Posse y los vocales Antonio Gandur y René Goane, el Alto Tribunal dejó sin efecto la disposición que ordenaba comparecer a los funcionarios. El abogado Morales anunció que recurrirá a la Corte Suprema de Justicia de la Nación en recurso extraordinario.

 

 

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