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Dijo que su esposa se suicidó pero no supo explicar por qué estuvo toda la noche junto al cuerpo

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La ventana en la que se encontró el cuerpo de María Gabriela Gutiérrez tenía una altura de poco más de un metro. Los científicos que intervienen en la investigación no se ponen de acuerdo sobre fue víctima de un homicidio o si ella misma se quitó la vida. Su marido, un cabo de la Policía de El Manantial, está detenido

 

Cerca de las 8 de la mañana del pasado lunes 16 de julio, un cabo de la policía de Tucumán informó a la familia de María Gabriela Gutiérrez, su esposa, que la joven se había suicidado. Cuando llegaron la policía y la familia al lugar encontraron al policía en sentado en la galería, cubierto con una manta, y al cuerpo de la mujer de 26 años, colgando del ventanal del dormitorio matrimonial. Lo más impresionante de todo era que la ventana tenía una altura de poco más de un metro.

La versión de Francisco Maximiliano Rojas, el cabo de la policía de 33 años, fue que su pareja se había ahorcado. Sin embargo, las primeras pericias sobre el cuerpo de la mujer determinaron que el deceso había ocurrido antes de la medianoche. La pregunta que se planteó el fiscal Washington Navarro Dávila fue: ¿qué hizo Rojas durante toda la noche con el cuerpo de su pareja en la habitación matrimonial?

Al parecer, las respuestas que dio el cabo no convencieron al fiscal, quien dispuso la inmediata detención del policía. Familiares y allegados a la María Gabriela aseguraron que la joven estaba disconforme con la relación que mantenía con Rojas, con quién tenía cuatro hijos. Este hecho, sumado a la respuesta poco convincente de Rojas sobre lo sucedido aquella noche fue determinante para que el sospechado por femicidio terminara detenido. Lo que sí está confirmado es que el policía estuvo toda la noche en el lugar.

Quienes conocieron a la joven aseguraron que no tenía una personalidad que hiciera prever un desenlace de este tipo y dejaron entrever que la mujer podía haber estado sufriendo violencia de género por parte de Rojas.

Otro de los hechos que impactó al padre de la mujer fue que la ventana de la que colgaba su hija era demasiado baja respecto a su altura: medía 1,2 metro. El fiscal Navarro Dávila señaló que sí es posible que a esa altura se haya cometido un sucidio y recordó el caso del sereno de la calesita de la plaza Urquiza, que en 2017 se quitó la vida de esa manera.

Para colmo de males, los científicos que examinaron el cuerpo no se pusieron de acuerdo en la causa de la muerte. El reconocimiento médico legal dio una serie de signos exteriores en el cuerpo que podrían ser de ahorcamiento por presión manual, lo cual revelaría que se trató de un homicidio. El cuerpo médico forense discrepó con algunos puntos de este primer examen. Consideró que esas marcas correspondían a la lividez cadavérica, una serie de manchas que se producen producto de el depósito de sangre sin circulación en las partes de declive de los cuerpos. Será la bioquímica forense Lilia Moyano quien deberá determinar cuál de las dos hipótesis es la que se ajusta al hecho.

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