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Inteligencia de la Policía le montó una «discreta custodia» a la amiga de Paulina Lebbos

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Por Mariana Romero

 

Virginia Mercado, la última persona conocida en ver con vida a Paulina Lebbos, tuvo una custodia montada por el Departamento de Inteligencia Criminal de la Policía de Tucumán, conocido como D2. Así lo reveló hoy quien fuera jefe de esa dependencia en el año 2006, cuando ocurrió el crimen de la estudiante, Fernando Maruf. Sin embargo, ese operativo no quedó documentado en ningún lado.

El comisario General retirado prestó declaración como testigo en el juicio por la muerte y encubrimiento del asesinato de Paulina Lebbos. El juez Dante Ibáñez le preguntó si habían realizado un seguimiento a Mercado. Tras una pausa prolongada, Maruf respondió: «en algún momento. Más que seguimiento, se la custodiaba»

El testigo aseguró que lo hizo por una orden verbal impartida por el entonces fiscal de la causa, Alejandro Noguera, porque la testigo había asegurado sentir «temor». Tras un difícil interrogatorio, el ex policía reconoció que no existieron actas de esas guardias y que no se informaba al fiscal del desarrollo del operativo. «¿Cómo le puedo decir? Si había novedades se documentaba», dijo Maruf. Consultado sobre cómo hacía entonces el fiscal para saber si se estaba cumpliendo su orden, el testigo respondió: «calculo que la señorita Mercado no se quejó al respecto». Noguera, sin embargo, no mencionó esa custodia en su declaración.

Tampoco lo hizo Virginia Mercado cuando declaró en el juicio. Por el contrario, dijo haber sentido miedo de que el secuestrador de Paulina fuera a buscarla y aseguró sentirse acosada por la prensa. De hecho, su hermana, Jimena Mercado, reveló que vivieron un allanamiento ilegal en el departamento que compartía con Virginia. Sin embargo, Maruf dijo que la testigo estaba al tanto de la custodia y que, cuando ella salía, seguramente los policías le preguntaban si deseaba que la acompañen. Mercado abandonó su departamento y su carrera universitaria a los pocos días y volvió a Aguaray, en su Salta natal, donde todavía reside.

La custodia montada era «discreta», aseguró Maruf, «no ostensible, disimulada». Era ejecutada por personal del D2 de civil y, además del fiscal, estaba al tanto el entonces jefe de Policía, Hugo Sánchez, según su declaración.

 

Una mentira ante el tribunal

Maruf dijo que, al día siguiente del hallazgo del cuerpo de Paulina, él se dirigió al lugar donde todavía estaba el cuerpo por pedido del jefe de Policía. Lo hizo con otros dos efectivos y una cámara filmadora que no fue utilizada porque, según él, Criminalística Norte ya estaba filmando. Sin embargo, cuando se le mostró parte del expediente en el que él mismo remite al fiscal de la causa los videos que se hicieron ese día, reconoció que sí se grabó lo ocurrido.

Sin embargo, en todo momento aseguró que no fue él sino alguna otra persona del departamento de Inteligencia quien filmó. Indicó también que lo hizo en siempre desde la banquina, sin bajar hacia la hondonada donde estaba el cuerpo.

Los registros fílmicos desmienten lo dicho por el ex jefe de Inteligencia. En un video filmado por el ex policía Daniel Alejandro Díaz, se ve a Maruf filmando el cuerpo. Además, los registros fílmicos (que se exhibieron en la sala del juicio) muestran el momento en que Bomberos recogen el cuerpo grabados desde la depresión del terreno a la que Maruf dice no haber bajado.

 

Un cuarto intermedio forzado

Maruf incurrió en varias contradicciones durante su testimonio. Además, en reiteradas oportunidades, recibió llamados de atención del tribunal para que respondiera lo que se le preguntaba sin evasivas. «Yo no se por qué el personal policial tiene por costumbre que se le pregunta una cosa y contesta otra», reclamó el presidente del Tribunal, Carlos Caramuti.

Apenas transcurridos los primeros minutos del interrogatorio, Gustavo Morales, abogado defensor del ex secretario de Seguridad Eduardo Di Lella, pidió su arresto por negarse a aportar información. El Tribunal resolvió no hacer lugar «por ahora» a la solicitud, a la espera de que los demás abogados pudieran obtener datos de su declaración. Sin embargo, con el correr de las horas, los silencios se hicieron más largos y las contradicciones, más frecuentes.

La más llamativa ocurrió cerca de las 8 de la noche y terminó de una manera insólita. Maruf había sostenido durante toda su declaración que era el fiscal Noguera quien estaba a cargo de todo el operativo de hallazgo del cuerpo, que lo supervisaba permanentemente y que era la única autoridad con capacidad de decisión en el sitio. Sin embargo, en un momento, abandonó esa versión y dijo que «la voz cantante y sonante era la del jefe de Policía». La expresión, además del sorpresivo cambio de versión, desató una explosión de carcajadas generales en la sala de las que se contagiaron prácticamente todos los presentes, incluidos los miembros del Tribunal y el propio Sánchez. Como nadie pudo reponerse de la tentación de reírse, el juez Ibáñez se retiró y el presidente Caramuti esbozó un «pasamos a cuarto intermedio». Pasados unos minutos, se reanudó la audiencia y el tribunal pidió disculpas por lo ocurrido.

Maruf continuará declarando el martes. Los abogados defensores formularán sus cuestionarios y, luego, se procederá a una ronda de preguntas aclaratorias. No se descarta que alguna de las partes pida su detención por falso testimonio.

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