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Juicio Lebbos: Estas son las principales contradicciones del testimonio de Virginia Mercado

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La joven fue advertida severamente en varias ocasiones sobre las penas del delito de falso testimonio. Negó insistentemente estar bajo amenaza y dijo que los olvidos y algunas contradicciones son producto del paso del tiempo

Por Mariana Romero

«??No tengo la menor idea de qué es lo que le pasó a Paulina»?, fue la primera respuesta que dio Virginia Mercado esta mañana, al comenzar a declarar en el juicio que investiga el homicidio de la joven estudiante de Ciencias de la Comunicación. Considerada testigo clave en la causa, la última persona en ver con vida a la víctima incurrió en varios olvidos y algunas contradicciones. El interrogatorio tuvo momentos de extrema tensión cuando el tribunal le reclamó que hiciera memoria sobre los hechos y que se exponía a una acusación por el delito de falso testimonio.

El clima se fue enrareciendo cuando Mercado comenzó a responder «??no recuerdo»? ante numerosas consultas de los fiscales Carlos Saltor y Diego López Ávila. Este último afiló las preguntas y le cuestionó temas muy específicos, marcando algunas contradicciones con sus propias declaraciones anteriores. El presidente del Tribunal, Carlos Caramuti, llamó a un cuarto intermedio y, cuando se reanudó la audiencia, dejó su lugar central en el estrado al juez Dante Ibáñez porque le había bajado la presión. Ibáñez, entonces, le puso un ritmo más caliente al debate.

Ante las nuevas evasivas de la testigo, Ibáñez le recordó enérgicamente que se encontraba bajo juramento y le recordó las penas previstas para el delito de falso testimonio, que pueden llegar a los diez años de prisión. Mercado continuó sin poder brindar algunos detalles y el juez, en tono de voz elevado, le dijo que si bien comprendía que habían pasado 12 años, el hecho era trascendente, porque era la última vez en que se había visto con vida a la víctima. La conminó a que haga memoria y le terminó advirtiendo «??Señorita, por favor, no se arruine la vida. Este es un asunto muy serio.»?.

Entonces, el fiscal Saltor le realizó la pregunta más delicada: si se encontraba bajo amenaza. La mujer, hoy de 40 años, dijo que no. Y agregó que nunca había sido amenazada. Tanto desde la fiscalía como desde el tribunal insistieron a Mercado durante largo tiempo a que se atreva a decir si estaba bajo amenaza o amedrentamiento y le ofrecieron medidas de protección, pero Mercado las rechazó. Sin embargo, rompió en llanto al señalar que se había sentido acosada por la prensa en esos días y que se fue de la provincia por la insistencia de los periodistas y por el temor de que el secuestrador de Paulina la busque a ella, porque su nombre y dirección habían sido publicados.

En medio del llano, Mercado recordó que, cuando fue a ampliar una de sus declaraciones ante el fiscal Carlos Albaca (hoy a punto de enfrentar un juicio oral por el encubrimiento del crimen), su secretario le dijo que ahora se siente a «??esperar que la causa caduque»?. Se produjo un grave silencio en la sala, sólo interrumpido por López Ávila que atinó a preguntar «??¿Cómo? ¿Disculpe?»?. Entre lágrimas, Mercado remarcó «??que ahora vaya a mi casa y me siente y espere a que la causa caduque»?. Cuando el juez le preguntó qué significado le dio a esas palabras que escuchó, la mujer respondió: «??que no se iba a resolver nunca»?. Durante el cuarto intermedio de la siesta, la testigo permaneció en la sala contigua a la del juicio, fuertemente custodiada por la Policía de la Provincia y la Federal. Mientras tanto, el abogado Gustavo Morales (defensor de Eduardo Di Lella), anticipó en un cuarto intermedio que pedirá la inmediata aprehensión de la testigo y la acusará por falso testimonio. Explicó que corresponderá a la fiscalía de turno determinar si se le dicta la prisión preventiva y advirtió que ya existen antecedentes de testigos que quedan privados de la libertad en pleno juicio cuando evaden las preguntas y ocultan la verdad.

Las preguntas de la fiscalía y las de la querella giraron en torno a la noche en que salió con Paulina y cinco amigos más a bailar, el viaje final en remisse hasta su casa y la despedida de Paulina, que le dijo que seguía en el vehículo rumbo a la casa de su novio, César Soto. Esa fue la última vez en que fue vista con vida.  Sin embargo, Mercado incurrió en varias contradicciones:

  • El horario en que el grupo entró al boliche Gitana, la madrugada del 26 de febrero de 2006. Mercado dijo en el juicio que fue cerca de la 1 de la mañana, pero en declaraciones anteriores había señalado que fue las 3 o 3 y cuarto
  • El horario en que, tras volver a su casa, llegó su primo. Dijo en instrucción que había sido tipo 8 de la mañana, pero hoy señaló que fue a las 7.
  • El mensaje de texto del desencuentro. Si bien hoy declaró que lo recibió de su primo Diego un SMS diciendo que se habían ido del boliche, en la etapa de instrucción dijo que provenía de su amiga Giselle.
  • El identikit. Si bien Mercado dijo hoy que el dibujo del taxista (entonces sospechoso por la desaparición) era correcto, en 2006 había dicho que no se parecía al hombre buscado. Más tarde aclaró que se refería a dos retratos distintos, uno hecho a mano y el otro por computadora.
  • El motivo de su partida. Durante la mañana, insistió en que abandonó la provincia tras la desaparición de Paulina por el acoso de la prensa y porque se había publicado su nombre y dirección y eso le provocaba temor de que el secuestrador la vaya a buscar a ella también. Sin embargo, por la tarde, dijo que en realidad fue su padre el que se la llevó, aun cuando ella se quería quedar.

Además de las contradicciones, Mercado no pudo responder a algunas preguntas clave sobre lo sucedido. Algunas de ellas son:

  • Cómo era el boliche donde fueron a bailar
  • A qué hora llegó su primo a dormir a su casa y de qué charlaron, puesto que se habían desencontrado en el boliche y por eso ellas volvieron solas
  • Si tomaron algo antes de salir del departamento
  • Quiénes eran los amigos de su novio, César Soto, cómo se llevaban con Paulina y si había uno de ellos que la acosaba.
  • De qué charló Mercado con su primo y su hermana cuando se enteraron que Paulina había desaparecido (dijo que, pese a estar los tres juntos, no hablaron del tema ni ese día ni al día siguiente)
  • Qué trámites hizo, dónde, cuántas declaraciones formuló en la causa, cuántas firmó, en sede de qué organismo, cuándo, quién la citó.
  • Por qué dice no conocer a una mujer de nombre Magdalena Cruz, involucrada en una causa por drogas, a quien también llamó el padre de Roberto Gómez, imputado por el crimen.

Finalmente, sobre cuestiones que dijo no conocer, respondió de manera evasiva. Por ejemplo, sobre si conocía ella o algún amigo a personas vinculadas a la dirigencia o la barra brava de Atlético, si conocían a alguien que trabaje en el Concejo Deliberante o en el Subsidio de Salud. Aunque todas las respuestas fueron negativas, resultó difícil llegar a esas contestaciones. Finalmente, López Ávila pidió que se cite a declarar a Magdalena Cruz, la mujer que Mercado dice no conocer. También solicitó que se oficie al Servicio Meteorológico de Tucumán para que diga si es posible que la madrugada en que volvieron de bailar, a esa hora, con ese nivel de claridad (Mercado dice que estaba amaneciendo) pudo haber visto ella a Paulina adentro del remisse con vidrios semi polarizados, desde la vereda, charlar con el conductor.

El testimonio de Mercado insumió todo el día lunes y se estima que podría prolongarse también durante el martes.

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