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Denuncian agresiones a un cadete de la policía

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Luis Reales, de 18 años ingresó a la Escuela de Policía el 1 de abril y salió de allí cinco días después, «??Mi hijo estaba al límite. Si esperábamos algunas horas más para llevarlo al médico, se moría»?, dijo con angustia Adriana Barrionuevo.

Terminó en una sala de terapia intensiva porque no le funcionaban los riñones los médicos les explicaron que esto fue provocado por haber realizado ejercicios en forma excesiva. Cuando hablaron con el muchacho, este les contó que fue sometido a una serie de malos tratos físicos y tormentos psicológicos.

«??Luis entró un día a las 8 de la mañana. Lo hicieron pasear por toda la escuela y subir una rampa con un bolso gigante, pesadísimo. En la habitación, lo hicieron «??ranear»??, como se le llama a los ejercicios de castigos. Después pasó por extenuantes ejercicios con cinco instructores que los demás cadetes no hacían, mientras lo «??psicopateaban»?? a gritos. Lo tuvieron parado durante horas solo hasta que llegaba alguien y le daba más ejercicios de castigos. No le dieron agua ni comida. A las 23 pudo dormir y a las dos ya estaba haciendo una guardia imaginaria con más ejercicios»?, Jorge Lobo Aragón, abogado de la familia.

Lobo Aragón también relató que Reales sufrió golpes por parte de cadetes más grandes. «??Uno lo agarró cuando limpiaba el baño y le dijo si conocía lo que era el «??220″?. Después se frotó los puños y le pegó en el pecho. Luis se golpeó muy fuerte la cabeza contra la pared. A donde iba, era castigado»?, afirmó. Tras dos días a este ritmo, el aspirante comenzó a orinar sangre y a vomitar todo lo que le daban para comer, según relató el profesional.

Barrionuevo no podía creer que ese joven que estaba frente suyo era su hijo. «??Me llamaron por teléfono y salí corriendo. Soy de Concepción. Me dijeron que tenía un «??problemita»??. Al llegar, me pareció que ese no era Luis. No podía ser el mismo chico que había entrado cinco días antes ahí. Era un trapo de piso, se había transformado en una bola de nervios»?, se lamentó.

«??El joven avisó que estaba mal pero nadie le prestó atención. Le decían «??mantequita»?? si se quejaba, y le gritaban que si no hacía los ejercicios, iban a castigar a todo el grupo»?, denunció el abogado.

La madre agregó que todos los recién ingresados trataban de darle ánimos al muchacho, al punto de que le ponían las zapatillas y los pantalones, «??Al llegar al sanatorio 9 de Julio no lo podíamos despertar. Estaba al límite. Los médicos me dijeron que no podían asegurarme que pudiera salvarse»?, recordó la madre.

Según la historia clínica que se realizó en el sanatorio, el joven no tenía antecedentes serios de enfermedades y sufría de un «??fracaso renal agudo por rabdomiolisis (por) antecedente de ejercicio físico intenso en días previos»?.

Por todo esto, Lobo Aragón presentó una demanda por lesiones graves y abandono de persona contra el comisario Jorge Cruz (director de la escuela), el comisario principal Miguel Gómez (secretario académico) y el oficial principal Claudio Peñaloza (jefe de compañía), entre otros. El caso está siendo investigado por la fiscala Adriana Giannoni.

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